La Falla de Atotsugawa es una falla de desgarre dextral activa de unos 70 kilómetros de longitud situada en la montañosa región de Hida, en el centro de Honshu, cerca de los Alpes Japoneses, en la prefectura de Gifu. Es una de las fallas interiores mejor estudiadas de Japón y un laboratorio natural para comprender el comportamiento de las fallas continentales.
La falla se orienta aproximadamente al este-noreste y muestra evidencia tanto de segmentos bloqueados como de reptación, con parte de la falla deslizándose lenta y asísmicamente mientras que otras partes permanecen bloqueadas y capaces de acumular tensión. Densas redes geodésicas y sísmicas vigilan su comportamiento con gran detalle.
La Falla de Atotsugawa produjo el destructivo terremoto de Hietsu de 1858, estimado cerca de la magnitud 7, que causó deslizamientos de tierra y graves daños en la región montañosa. Su combinación de ruptura histórica documentada y detallada vigilancia moderna la convierte en una referencia clave para evaluar la peligrosidad de las fallas interiores japonesas.