La Falla del Mar Muerto recorre unos 1.000 kilómetros desde el golfo de Aqaba, en el mar Rojo, hacia el norte a través del valle del Jordán, el mar Muerto y el Líbano hasta el sur de Turquía. Constituye el límite entre la Placa Arábiga, al este, y la Placa Africana (del Sinaí), al oeste.
Es una falla de desgarre sinistral que desliza a unos 4 o 5 milímetros al año, y el movimiento de apertura a lo largo de ella ha abierto cuencas profundas, la más espectacular el propio mar Muerto, el punto de tierra más bajo del planeta. La falla ha moldeado la geografía y la historia del Levante durante millones de años.
El sistema ha generado terremotos destructivos a lo largo de toda la historia registrada, incluidos eventos que dañaron repetidamente ciudades antiguas como Jericó, Beirut y Alepo. Los largos periodos de calma en algunos segmentos, sumados a las densas poblaciones actuales, convierten los futuros grandes terremotos en una preocupación regional importante.