La Falla de Doruneh es una de las fallas más largas de Irán, describiendo un arco de unos 700 kilómetros a lo largo del borde norte del bloque del Irán Central, desde la región del desierto de Lut hacia el noroeste. Su trazado curvo se dobla desde una orientación este-oeste hacia una dirección más noroccidental, lo que le da una forma arqueada característica en los mapas.
La falla acomoda la deformación causada por la convergencia continua de las placas Arábiga y Euroasiática, que arruga y rota los bloques rígidos del centro de Irán. Es predominantemente una falla de desgarre sinistral a lo largo de gran parte de su longitud, con el sentido y la tasa de deslizamiento variando a lo largo del trazado curvo.
Los estudios paleosísmicos y geodésicos muestran que la Falla de Doruneh está activa y es capaz de producir terremotos significativos, habiéndose asociado con eventos sísmicos históricos en el noreste de Irán. Su gran longitud y compleja geometría la convierten en una estructura clave para comprender cómo se distribuye la tensión a través de la meseta iraní.