La Zona de Fallas del Valle del Bajo Tajo es un conjunto de fallas de orientación nordeste-suroeste que atraviesan la cuenca sedimentaria del Tajo cerca de Lisboa, en el centro de Portugal. Se sitúa dentro del difuso límite entre las placas Africana y Euroasiática, que convergen lentamente a unos pocos milímetros al año en el oeste ibérico.
Las fallas combinan movimiento inverso y de desgarre y están en parte enterradas bajo espesos aluviones fluviales, que amplifican la sacudida del terreno y dificultan su cartografía. Las bajas tasas de deslizamiento implican largos periodos de recurrencia, pero los blandos sedimentos del valle vuelven localmente destructivos incluso los terremotos moderados.
Se atribuyen a esta zona los dañinos terremotos de Benavente de 1531 y 1909 (este último de magnitud ~6,0), que golpearon directamente las tierras bajas del Tajo. Es también una fuente candidata de parte de la sacudida sentida en Lisboa durante el gran evento de 1755, y sigue siendo un peligro clave para la densamente poblada región capital de Portugal.