La Falla de Palomares es una falla sinistral de dirección norte-nordeste que recorre unos 100 kilómetros por el sureste de Almería, desde la costa cercana a la localidad de Palomares hacia el interior en dirección a la cuenca de Vera. Forma parte de la Zona de Cizalla Bética Oriental, el cinturón que absorbe buena parte de la lenta convergencia entre África e Iberia.
El movimiento es predominantemente de desgarre, con tasas de deslizamiento muy inferiores al milímetro anual, por lo que aquí los terremotos son poco frecuentes, aunque la falla se expresa con claridad en el paisaje. Desplaza sedimentos jóvenes y cauces fluviales, prueba de que ha permanecido activa hasta tiempos geológicos recientes.
La Falla de Palomares no ha producido un gran terremoto documentado, pero su posición dentro del inquieto corredor sísmico de Almería-Murcia la mantiene bajo estudio. Los geólogos la consideran, junto a las vecinas fallas de Carboneras y de Alhama de Murcia, parte de un sistema enlazado capaz de generar eventos moderados y dañinos.