La actividad sísmica y volcánica de Argentina se concentra en su borde occidental, donde la Placa de Nazca subduce bajo la Placa Sudamericana para levantar los Andes. Esta colisión continua alimenta una cadena de volcanes y genera terremotos potentes, sobre todo en las provincias de Mendoza, San Juan y Salta, cerca de la frontera chilena.
El país comparte con Chile numerosos volcanes andinos, como el Tupungato y la imponente región del Ojos del Salado, mientras que el Copahue, en Neuquén, sigue siendo uno de los más inquietos. Argentina también sufrió uno de sus terremotos más letales en San Juan en 1944, un evento de magnitud 7,0 que destruyó gran parte de la ciudad y transformó las normas de construcción del país.