Guatemala se encuentra en una encrucijada tectónica donde la placa de Cocos se subduce bajo la placa del Caribe a lo largo de la costa del Pacífico, mientras que el límite entre las placas del Caribe y Norteamericana atraviesa el país por los sistemas de fallas del Motagua y Chixoy-Polochic. Esta doble configuración convierte a Guatemala en una de las naciones más propensas a terremotos y volcanes de Centroamérica.
La subducción ha levantado una cadena de imponentes volcanes, entre ellos el permanentemente activo Fuego, Pacaya y Santiaguito, cuyas erupciones amenazan con frecuencia a las comunidades cercanas; la erupción del Fuego de 2018 causó cientos de muertos. El desastre más mortífero del país fue el terremoto de magnitud 7,5 de la falla del Motagua en 1976, que mató a más de 23.000 personas y dejó sin hogar a más de un millón.