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Los terremotos más mortíferos de la historia

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Medir los terremotos más mortíferos

Los terremotos más mortíferos de la historia no siempre son los más potentes. El número de víctimas depende mucho más de dónde golpea el sismo, cuánta gente vive cerca, cómo están construidos los edificios y qué desastres secundarios lo siguen, como incendios, deslizamientos y tsunamis. Un sismo moderado bajo una ciudad densa y mal construida puede matar a mucha más gente que uno gigantesco en una zona remota.

Las cifras históricas de víctimas también son inciertas, sobre todo en sucesos de hace siglos, así que los datos siguientes son las mejores estimaciones. Todos comparten una lección sombría: suele ser el derrumbe de las construcciones humanas, no el temblor en sí, lo que causa la mayoría de las muertes.

El terremoto de Shaanxi de 1556

El terremoto más mortífero jamás registrado azotó la provincia china de Shaanxi en enero de 1556 y mató a unas 830.000 personas. Se cree que su magnitud rondó el 8, potente pero no excepcional. Lo que lo hizo tan letal fue la geología y la vivienda de la región.

Millones de personas de la zona vivían en yaodong, viviendas excavadas en los blandos acantilados de loess. Cuando llegó el terremoto, estas laderas se derrumbaron y sepultaron comunidades enteras. El desastre es un ejemplo crudo de cómo las prácticas constructivas locales pueden multiplicar muchas veces el número de víctimas de un sismo.

Tangshan, 1976, y Haití, 2010

El terremoto de Tangshan de 1976 en China, de magnitud 7,6, golpeó una ciudad industrial densamente poblada en plena noche y casi sin aviso. Las cifras oficiales recogen unas 242.000 muertes, aunque algunas estimaciones son mayores. La mayoría de los edificios de ladrillo sin refuerzo de la ciudad se derrumbaron, y sigue siendo uno de los sismos más letales de la era moderna.

El terremoto de Haití de 2010, de magnitud 7,0, mató a entre 220.000 y 300.000 personas cerca de la capital, Puerto Príncipe. Su devastación se debió a la escasa profundidad, la cercanía a una gran ciudad, la pobreza generalizada y unos edificios con poca o ninguna ingeniería sísmica. Mostró cómo la vulnerabilidad, y no solo la energía sísmica, impulsa la catástrofe.

Grandes sismos y sus tsunamis

Algunos de los sucesos más letales combinaron el temblor con tsunamis. El terremoto del océano Índico de 2004, de magnitud 9,1 frente a Sumatra, generó un tsunami que mató a unas 230.000 personas en una docena de países, la mayoría lejos del epicentro. El terremoto de Tohoku de 2011 frente a Japón, de magnitud 9,0, desencadenó un tsunami que mató a unas 18.000 personas y provocó la crisis nuclear de Fukushima.

Estos desastres transformaron la prevención global. Impulsaron la expansión de los sistemas de alerta de tsunamis, normas de construcción más estrictas y una mejor coordinación internacional. La lección duradera de los terremotos más mortíferos de la historia es que la construcción resiliente, la planificación y los sistemas de alerta salvan muchas más vidas que cualquier intento de predecir el próximo suceso.

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