A las 18:58 del 16 de abril de 2016, un terremoto de magnitud 7,8 sacudió la costa pacífica de Ecuador, con epicentro cerca de Pedernales, en la provincia de Manabí, en el límite de subducción donde la placa de Nazca se hunde bajo la placa Sudamericana —el mismo entorno tectónico responsable del gran terremoto de Ecuador-Colombia de 1906 y su tsunami más al norte.

La agencia nacional de gestión de riesgos de Ecuador cifró el número de víctimas mortales entre 663 y 676, con más de 6.200 heridos y unas 29.000 personas desplazadas a albergues. Las localidades costeras más cercanas al epicentro, incluidas Pedernales, Manta y Portoviejo, sufrieron la peor destrucción, con hoteles, hospitales y edificios municipales derrumbados en ciudades a más de 150 km de la ruptura.

Los datos del USGS muestran que el terremoto fue una ruptura de megaempuje somera, de unos 20 km de profundidad, que generó una sacudida fuerte y prolongada sentida en una amplia franja de la costa y la sierra ecuatorianas, incluida la capital, Quito. Los daños y pérdidas se estimaron en varios miles de millones de dólares, uno de los desastres naturales más costosos de la historia moderna de Ecuador.

El Instituto Geofísico de la escuela politécnica nacional de Ecuador usó el desastre para ampliar la red de monitoreo sísmico del país en los años siguientes, y el terremoto de 2016 sigue siendo el evento de referencia para la aplicación de códigos de construcción costeros y la planificación de evacuación por tsunami en la costa pacífica de Ecuador hoy en día.