A las 8:46 de la mañana del 26 de enero de 2001 —Día de la República en India— un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el distrito de Kutch, en Guyarat, cerca de la localidad de Bhuj, unos 20 km al noreste de Bhachau. De forma inusual, no se produjo en un límite de placas sino dentro del interior estable de la placa India, un entorno intraplaca que lo hizo mucho más destructivo en un área más amplia de lo que sugeriría su magnitud por sí sola.

Las cifras oficiales sitúan el número de víctimas en más de 20.000, con algunas estimaciones que llegan a 20.800, y unos 167.000 heridos. Cerca de 400.000 viviendas quedaron destruidas y otras 900.000 dañadas en todo Guyarat, con el temblor sentido hasta en Nepal y con fuerza al otro lado de la frontera, en la provincia pakistaní de Sindh.

Bhuj y las localidades cercanas, construidas con mampostería poco reforzada y hormigón sin diseño técnico, quedaron arrasadas casi por completo, mientras que el histórico puerto de Kandla y el templo Swaminarayan de Bhuj sufrieron graves daños. Fue el terremoto más mortífero de India desde otro sismo similar en la misma región de Kutch en 1819, más de 180 años antes.

La catástrofe impulsó el primer marco nacional coordinado de gestión de desastres de India, incluida la creación de la Autoridad Estatal de Gestión de Desastres de Guyarat, y llevó al país a actualizar sus códigos de construcción sismorresistente. La región de Kutch —una de las zonas intraplaca sísmicamente más activas de India— sigue vigilada de cerca, y el mismo segmento de falla de 1819 se reconoce hoy como fuente recurrente de grandes terremotos.