El 14 de agosto de 2021, un terremoto de magnitud 7,2 golpeó cerca de Petit-Trou-de-Nippes, en el suroeste de Haití, unos 150 km al oeste de la capital, Puerto Príncipe. La ruptura, somera, a unos 10 km de profundidad, afectó a un segmento de falla cercano —pero distinto— al responsable del catastrófico terremoto de 2010, poco más de una década antes.

Más de 2.200 personas murieron y más de 12.000 resultaron heridas. Cerca de 53.000 viviendas quedaron destruidas y otras 77.000 dañadas, dejando a cientos de miles de personas sin techo en los departamentos de Grand'Anse, Nippes y Sur, agravado días después por los restos de la tormenta tropical Grace.

Como en 2010, la mayoría de las víctimas se debieron al colapso de edificios de hormigón y mampostería sin refuerzo, más que a la propia sacudida del terreno. La falta crónica de aplicación de códigos de construcción en Haití y el limitado monitoreo sísmico dejaron especialmente expuestas a las comunidades rurales, y la evaluación de daños dependió en gran medida de imágenes satelitales porque los deslizamientos cortaron las carreteras hacia los departamentos afectados.

El desastre renovó la atención internacional sobre el sistema de fallas Enriquillo-Plantain Garden, que los sismólogos todavía consideran capaz de romperse más cerca de Puerto Príncipe. La reconstrucción tras 2021 ha avanzado lentamente, dificultada por la inestabilidad política y la violencia de las bandas armadas que sacudieron Haití en los años siguientes.