A las 3:02 de la madrugada del 17 de agosto de 1999, un terremoto de magnitud 7,6 sacudió la ciudad industrial de İzmit (Kocaeli), a unos 90 km al este de Estambul, rompiendo unos 150 km de la falla Norteanatólica, uno de los sistemas de falla de desgarre más estudiados del mundo.

Se confirmaron oficialmente unas 17.000 muertes, aunque estimaciones independientes son considerablemente más altas, y más de 250.000 edificios resultaron dañados o destruidos. Muchos de los bloques de apartamentos más afectados eran construcciones recientes de varias plantas que fallaron por la mala calidad de la obra y la escasa aplicación de los códigos de construcción ya existentes en Turquía.

El terremoto también provocó un tsunami localizado en el golfo de İzmit y grandes incendios en la refinería de Tüpraş, agravando el desastre. Golpeó una de las regiones más densamente pobladas e industrializadas de Turquía, lo bastante cerca de Estambul como para que la capital sintiera una sacudida fuerte.

İzmit se asienta sobre un tramo de falla que los sismólogos llevaban décadas señalando como pendiente de ruptura, y el desastre disparó el temor a un terremoto similar directamente sobre Estambul: los estudios de transferencia de tensión posteriores a 1999 identificaron un riesgo mayor en los tramos de falla más cercanos a la ciudad, que siguen bajo vigilancia estrecha.