El 4 de noviembre de 1952 un terremoto de magnitud 9,0 golpeó frente a la península de Kamchatka, en el Extremo Oriente soviético: sigue siendo el terremoto más potente jamás registrado en Rusia y uno de los cinco únicos de M9+ medidos por instrumentos modernos. Rompió el límite donde la placa del Pacífico se hunde bajo la placa de Ojotsk, a lo largo de la fosa de las Kuriles-Kamchatka.

El tsunami local alcanzó entre 15 y 18 metros y prácticamente borró del mapa la localidad de Severo-Kurilsk, en las islas Kuriles, donde se registró oficialmente un saldo de 2.336 muertos. Las estimaciones más amplias para toda la región de Kamchatka y las Kuriles llegan hasta las 15.000 víctimas, aunque la cifra real nunca se ha confirmado.

La ola cruzó después todo el Pacífico, llegando a Hawái unas nueve horas más tarde y causando cerca de 17 millones de dólares (valor de 2011) en daños en Hilo, antes de seguir hacia Alaska y alcanzar, unas 18 horas después del terremoto, la costa de Sudamérica.

Como la catástrofe ocurrió en pleno corazón de la Unión Soviética cerrada, Moscú ocultó durante años tanto el terremoto como el tsunami, y nunca se publicaron cifras oficiales de víctimas —lo que convierte a Kamchatka 1952 en uno de los terremotos de clase M9 peor documentados de la historia moderna pese a su enorme magnitud.