Afganistán se reparte entre dos fuentes de riesgo sísmico muy distintas. En el noreste, la región del Hindu Kush es uno de los puntos sísmicamente más activos del planeta a profundidad intermedia y profunda —un nudo de litosfera subducida y fragmentada bajo las montañas que produce con regularidad terremotos de más de 150 km de profundidad, sentidos en un radio enorme desde Kabul hasta Pakistán y el norte de la India, aunque rara vez tan destructivos en superficie como un terremoto superficial de la misma magnitud.
Terremotos en Afganistán: Mapa en Vivo y los Terremotos Profundos del Hindu Kush



Últimos sismos en la zona
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El oeste de Afganistán tiene un riesgo distinto, más superficial. En octubre de 2023, una serie de terremotos de hasta magnitud 6,3 golpeó cerca de Herat, la tercera ciudad más grande de Afganistán, en menos de dos semanas. Las sacudidas superficiales y repetidas arrasaron aldeas de adobe en toda la provincia de Herat, mataron a más de 1.000 personas y desplazaron a decenas de miles, dejando claro lo poco que puede absorber el parque de vivienda rural del país incluso ante terremotos moderados y superficiales.
Décadas de conflicto han dejado a Afganistán casi sin red de monitoreo sísmico funcional ni códigos de construcción aplicados, por lo que el número de víctimas tras un terremoto suele depender más de lo remotas y mal construidas que estén las aldeas afectadas que de la magnitud bruta del sismo. Agencias internacionales como el USGS, junto con las redes de países vecinos, aportan hoy la mayoría de los datos instrumentales usados para seguir los terremotos afganos.