Armenia se sitúa dentro del cinturón sísmico alpino-himalayo, en la zona donde la Placa Arábiga empuja hacia el norte contra la Placa Euroasiática. Esta colisión continental ha plegado la corteza formando las montañas del Cáucaso Menor y ha creado una red de fallas activas que hacen del país una zona muy propensa a los terremotos.
El terremoto de Spitak de 1988, de magnitud 6,8, fue una de las peores catástrofes de la región, con decenas de miles de muertos y ciudades devastadas en el norte. Armenia también cuenta con volcanes dormidos como el Monte Aragats, la cumbre más alta del país, vestigios de un volcanismo pasado ligado a la misma presión tectónica que modela las Tierras Altas Armenias.