La pequeña isla caribeña de Dominica es, en proporción a su tamaño, uno de los lugares volcánicamente más activos de la Tierra, debido a la subducción de la Placa Atlántica (Norteamericana) bajo la Placa del Caribe a lo largo del arco de las Antillas Menores. Este proceso ha formado una isla escarpada y montañosa repleta de rasgos volcánicos.
Dominica alberga nueve volcanes potencialmente activos y el famoso Lago Hirviente, una fumarola inundada que es la segunda mayor de su tipo en el mundo. Los frecuentes enjambres de terremotos volcano-tectónicos, las fuentes termales y los campos geotérmicos hacen de la isla un foco de vigilancia, y hasta está desarrollando energía geotérmica a partir de este abundante calor subterráneo.