La Falla de Altyn Tagh es una enorme falla de desgarre sinistral de unos 1.600 kilómetros de longitud que forma el borde septentrional de la meseta tibetana, separándola de la cuenca del Tarim, en el noroeste de China. Es una de las fallas maestras que permiten a la corteza comprimida por la colisión India-Asia deslizarse hacia el este, un proceso conocido como escape continental o extrusión lateral.
Con un deslizamiento de unos 10 a 20 milímetros al año, es una de las fallas intracontinentales más destacadas de Asia y resulta claramente visible desde el espacio como una línea nítida a través del desierto. Su movimiento contribuye a transformar el acortamiento cortical norte-sur del Himalaya en un flujo hacia el este de la corteza tibetana.
Aunque discurre por un desierto de altura escasamente poblado, la falla ha producido grandes terremotos, con eventos estimados cerca de magnitud 7 a 8 a lo largo de su historia, y sus segmentos central y occidental se consideran capaces de generar grandes rupturas que edifican las cordilleras circundantes.