La Falla de Denali es una importante falla de desgarre dextral que se curva a lo largo de más de 2.000 kilómetros por el interior de Alaska hasta el Yukón canadiense, rodeando el flanco del Denali, la cima más alta de Norteamérica. Acomoda parte de la deformación cortical provocada por la colisión y el deslizamiento de la Placa del Pacífico junto a Norteamérica.
Como sistema de desgarre, sus dos lados rozan horizontalmente, pero la curvatura de la falla también fuerza levantamientos que, a lo largo de millones de años, han contribuido a la elevada Cordillera de Alaska. Su movimiento promedia desde varios milímetros hasta un par de centímetros al año según el tramo.
La falla produjo el terremoto de Denali de 2002, un evento de magnitud 7,9 que rompió unos 340 kilómetros de superficie y desencadenó miles de deslizamientos. Sorprendentemente, el oleoducto Trans-Alaska, diseñado para flexionarse sobre la falla, resistió las fuertes sacudidas y varios metros de desplazamiento horizontal sin ningún derrame, un célebre caso de ingeniería sismorresistente.