La Falla Newport-Inglewood recorre unos 75 kilómetros por el corazón de la cuenca de Los Ángeles, desde la zona de Santa Mónica hacia el sureste pasando por Inglewood y Long Beach hasta adentrarse en el mar cerca de Newport Beach. Es una falla de desgarre dextral cuyo movimiento también ha levantado una hilera de colinas bajas y creado las trampas estructurales ricas en petróleo que convirtieron a la cuenca en uno de los campos más productivos del mundo.
Lo que hace a esta falla especialmente peligrosa no es su longitud sino su ubicación: se encuentra directamente bajo una de las regiones más densamente pobladas y edificadas de Estados Unidos. Mar adentro podría conectar con la Falla de Rose Canyon cerca de San Diego, lo que plantea la posibilidad de rupturas más largas y potentes de lo que se suponía.
La falla produjo el mortífero terremoto de Long Beach de 1933 (magnitud 6,4), que causó unos 120 muertos y graves daños en escuelas, lo que impulsó la histórica Ley Field de California que exige construcciones escolares resistentes a los terremotos. Sigue siendo un ejemplo de referencia de cómo un sismo moderado en una falla urbana puede provocar un daño humano y económico desproporcionado.