En la madrugada del 31 de mayo de 1935, hacia las 3:03 (hora local), un terremoto de magnitud 7,7 rompió la falla de Ghazaband a unos 4 km al suroeste de Ali Jaan, en Baluchistán, India Británica. La rotura, somera, a unos 15 km de profundidad, golpeó directamente bajo Quetta, una ciudad-guarnición de unos 60.000 habitantes, con apenas aviso previo.

La ciudad quedó, según los informes de la época, arrasada por completo. Las instalaciones ferroviarias, los mercados y el acantonamiento militar de Quetta quedaron devastados; de los 27 aviones de la Royal Air Force con base en el aeródromo, solo seis siguieron operativos. Los pueblos entre Quetta y Kalat quedaron destruidos por completo, y una réplica de magnitud 5,8 el 2 de junio de 1935 golpeó otras localidades, incluidas Mastung y Kalat.

Las estimaciones de víctimas van de unas 30.000 a 60.000, de una población de unos 60.000 habitantes — lo que convirtió a este sismo en el más mortífero registrado en Asia del Sur hasta el desastre de Cachemira de 2005. Unidades del ejército británico lideraron el rescate, y varios soldados recibieron después medallas al valor por rescatar supervivientes de entre los escombros.

La respuesta del gobierno colonial fue inusualmente rigurosa: tras demoler las ruinas que quedaron en pie, las autoridades impusieron en 1937 el Código de Construcción de Quetta, que exigía mampostería y cimentaciones reforzadas y limitaba la altura de los edificios — una de las pocas veces que la administración británica impuso normas sísmicas a toda una ciudad, tanto en propiedad pública como privada. El USGS y la base de datos de sismos significativos NCEI de la NOAA incluyen Quetta 1935 entre los terremotos más mortíferos del siglo XX, y los ingenieros atribuyen a ese código que edificios más nuevos sobrevivieran a un posterior gran terremoto regional en 1955.