Tokio afronta un riesgo sísmico muy alto y se describe a menudo como una de las megaciudades más propensas a terremotos del planeta. La capital japonesa se asienta sobre el punto de encuentro de tres placas tectónicas —la del Pacífico, la del mar de Filipinas y la norteamericana— cuyo choque genera una actividad sísmica constante.
¿Es Tokio zona sísmica? El riesgo del «Big One»



Sismos recientes cerca de Tokio
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Científicos y el Gobierno japonés advierten desde hace décadas de un gran terremoto largamente anticipado, a veces llamado el «Big One», bajo o cerca del área metropolitana. Las proyecciones oficiales sitúan en torno al 70% la probabilidad de que un gran sismo golpee el área de Tokio en los próximos 30 años, un evento que podría afectar a decenas de millones de personas. La historia respalda la magnitud del riesgo: el gran terremoto de Kanto de 1923, de magnitud 7,9, devastó Tokio y Yokohama y, junto con los incendios que arrasaron la ciudad de madera, mató a más de 100.000 personas, el desastre sísmico más mortífero de Japón. En 2011, el terremoto de Tohoku, de magnitud 9,0, sacudió con fuerza Tokio desde la costa noreste y desencadenó el tsunami y la crisis nuclear de Fukushima más al norte. En respuesta, Japón ha construido probablemente las defensas antisísmicas más avanzadas del mundo, desde códigos de construcción exigentes y rascacielos con aislamiento sísmico de base hasta un sistema de alerta temprana nacional capaz de avisar a los móviles segundos antes del temblor, aunque la enorme densidad de Tokio mantiene el riesgo en niveles muy altos.