A la 1:12 de la madrugada (hora local) del 6 de octubre de 1948, un terremoto de magnitud 7,3 golpeó unos 25 km al suroeste de Asjabad, capital de la República Socialista Soviética de Turkmenistán. La sacudida duró unos diez segundos en dos violentas fases y alcanzó una intensidad X (Extrema) en la escala de Mercalli Modificada cerca del epicentro.

Casi todos los edificios de ladrillo de Asjabad se derrumbaron al instante; solo las estructuras de hormigón armado sobrevivieron parcialmente. Los trenes de mercancías descarrilaron, la pista del aeródromo se agrietó y las líneas telefónicas y telegráficas quedaron cortadas en toda la ciudad, aunque el suministro de agua se mantuvo en gran parte.

Las autoridades soviéticas censuraron la magnitud del desastre durante décadas. La cifra oficial de muertos se mantuvo durante mucho tiempo en torno a 10.000, pero historiadores postsoviéticos y fuentes turcomanas estiman ahora que la cifra real pudo llegar a 110.000 — en torno a una décima parte de toda la población de la RSS de Turkmenistán en aquel momento. Entre los fallecidos estaba la madre de Saparmurat Niyázov, quien más tarde sería el primer presidente de la Turkmenistán independiente.

El USGS y el Centro Nacional de Información Medioambiental de la NOAA (NCEI) incluyen el terremoto de Asjabad entre los más mortíferos del siglo XX. Como la censura soviética bloqueó la información al exterior y retrasó la ayuda de emergencia, la ciudad fue reconstruida casi por completo por planificadores soviéticos en los años siguientes — la base de la capital revestida de mármol que hoy muestra la Turkmenistán independiente. La zona de falla de Kopet Dag que la rodea sigue siendo sísmicamente activa, y Turkmenistán continúa expuesta a un riesgo sísmico considerable.