A las 3:56 de la madrugada, hora local, del 30 de septiembre de 1993, un terremoto de magnitud 6,2 (Mw, ISC) sacudió los distritos de Latur y Osmanabad, en Maharashtra, oeste de India, con epicentro cerca de la localidad de Killari. La ruptura fue extremadamente somera, de apenas unos 10 km de profundidad, en una falla que nunca había sido cartografiada ni se sospechaba capaz de actividad sísmica importante.

El temblor mató a entre 7.900 y más de 11.000 personas —el catálogo PAGER del USGS sitúa la cifra cerca de 9.748— e hirió a unas 30.000 más, convirtiéndolo en uno de los desastres naturales más mortíferos de la India independiente. Solo en Killari murieron más de 1.200 de sus aproximadamente 16.000 habitantes y colapsaron casi la totalidad de sus 2.847 viviendas; en toda la región quedaron arrasadas 52 aldeas y cientos de miles de personas se quedaron sin hogar.

El desastre desconcertó a los sismólogos indios porque golpeó en pleno interior continental estable de la placa India, a cientos de kilómetros de cualquier límite de placas o falla conocida, lo que lo convirtió —y lo mantiene hoy— en el terremoto intraplaca más mortífero jamás registrado en el mundo. Los científicos han debatido desde entonces si la compresión tectónica a largo plazo de la colisión India-Asia, o cambios de tensión ligados al cercano embalse del río Terna, provocaron la ruptura; la causa exacta sigue sin resolverse.

El ejército indio, las agencias nacionales de emergencia y donantes internacionales desplegaron una gran respuesta de socorro, y el Banco Mundial financió después uno de los primeros grandes programas de reconstrucción sísmica rural de India, reedificando aldeas enteras con estándares sismorresistentes. El desastre de 1993 también impulsó a India a revisar su mapa nacional de zonificación sísmica, reclasificando partes de la supuestamente 'estable' meseta del Decán en una categoría de mayor riesgo, un recordatorio de que incluso las regiones geológicamente tranquilas pueden producir un terremoto catastrófico con poco o ningún aviso.