A las 10:47 de la mañana del 3 de febrero de 1931, un terremoto de magnitud 7,8 sacudió un punto a unos 15 km al norte de Napier, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, rompiendo una falla inversa muy inclinada a entre 14 y 20 km de profundidad en el margen de subducción de Hikurangi, donde la placa Pacífica se hunde bajo la placa Australiana. El temblor duró dos minutos y medio y se sintió en la mayor parte de la Isla Norte.

El sismo mató a 256 personas —161 en Napier, 93 en Hastings y 2 en Wairoa—, lo que lo convierte en el desastre natural más mortífero de la historia de Nueva Zelanda. Buena parte de la destrucción en los dos centros urbanos no vino solo del temblor, sino de los incendios posteriores, varios de ellos originados por productos químicos inflamables en farmacias, que ardieron durante días y destruyeron edificios que el terremoto solo había dañado.

La ruptura también transformó la costa: el terreno y el fondo marino de una zona de unos 90 km de largo por 15 km de ancho se elevaron hasta 2,7 metros. El levantamiento drenó unas 3.600 hectáreas de la laguna de Ahuriri, junto a Napier, convirtiendo fondo marino de marea en tierra firme, donde hoy hay granjas, polígonos industriales y el aeropuerto de Napier.

Napier y Hastings se reconstruyeron en dos o tres años, y el centro de Napier —111 edificios nuevos entre 1931 y 1933— se levantó casi por completo en el estilo Art Deco de hormigón armado y baja altura entonces de moda, ya que los edificios Art Deco de dos plantas encajaban con los nuevos códigos antisísmicos. Esa reconstrucción unificada dejó a Napier con una de las colecciones de arquitectura Art Deco más completas del mundo, hoy un reclamo turístico propuesto para la UNESCO, mientras GNS Science sigue vigilando el margen de subducción de Hikurangi que produjo la ruptura de 1931.