Hacia las 21:00 del 11 de enero de 1693, un terremoto estimado en magnitud 7,4 sacudió el sureste de Sicilia, probablemente mar adentro, en el mar Jónico cerca de la escarpa de Malta. Dos días antes lo había precedido un fuerte premonitorio de magnitud 6,2 que ya había dañado edificios y llevado a los vecinos a huir al aire libre — una decisión que salvó muchas vidas cuando llegó la sacudida principal.

El sismo principal destruyó o dañó gravemente al menos 70 pueblos y ciudades en un área de unos 5.600 km², incluidas Catania, Noto, Módica, Ragusa y Siracusa. Los relatos de la época describen pueblos enteros reducidos a escombros en segundos; se estima que murieron unas 60.000 personas, en torno al 5% de la población de Sicilia de entonces, lo que lo convierte en el terremoto más potente y uno de los más mortíferos de la historia registrada de Italia.

Minutos después de la sacudida, un tsunami con olas de entre 5 y 10 metros golpeó la costa jónica y el estrecho de Mesina, arrasando pueblos de pescadores y arrastrando barcos tierra adentro. Las réplicas continuaron durante semanas, dificultando las labores de rescate en la región devastada.

El Centro Nacional de Información Medioambiental de la NOAA (NCEI) incluye el terremoto del Val di Noto de 1693 entre los eventos históricos más significativos de su catálogo sísmico euromediterráneo. Los pueblos reconstruidos — levantados en un estilo barroco tardío característico, impulsado por arquitectos como Rosario Gagliardi — forman hoy el sitio Patrimonio de la Humanidad del Val di Noto, y la misma zona de subducción jónica sigue siendo la fuente de referencia del riesgo sísmico del este de Sicilia.