Japón se encuentra en la unión de cuatro placas tectónicas, la del Pacífico, la del Mar de Filipinas, la Euroasiática y la Norteamericana, lo que lo convierte en uno de los países más sísmicamente activos del planeta. Las placas del Pacífico y del Mar de Filipinas se hunden bajo Japón a lo largo de profundas fosas marinas, y esta subducción genera miles de terremotos al año además del magma que alimenta sus numerosos volcanes.
Japón cuenta con más de un centenar de volcanes activos, incluido el icónico monte Fuji, y sus costas están muy expuestas a los tsunamis. El terremoto de Tohoku de 2011, de magnitud 9,0, desató un tsunami devastador que mató a unas 18.000 personas y provocó el accidente nuclear de Fukushima, mientras que el terremoto de Kobe de 1995 sigue siendo un acontecimiento clave en la preparación moderna ante desastres.